Cómo se asemeja la tarjeta de crédito a tu vida diaria.

Cómo se asemeja la tarjeta de crédito a tu vida diaria.

A veces para entender la forma en la que opera nuestra complicada vida, tendemos a magnificar o buscar una fórmula exacta que nos explique el porqué de las cosas y cómo salir airosos en los obstáculos del  día. Así como las matemáticas, queremos encontrar la ecuación perfecta que resuelva nuestros problemas, ir progresando y utilizar la misma receta una y otra vez, ¡Oh! Gran error.

Últimamente me he dado cuenta que es mucho más fácil considerar enseñanzas de otras experiencias y aplicarlas en situaciones cotidianas, en las cuales tengamos que encontrar una solución. Por eso, esta vez quisiera compartir qué relación tiene la administración de una tarjeta de crédito con la vida diaria y cómo es posible manejar estas dos variables de una manera congruente y benéfica.

Antes que nada quisiera aclarar que estas son opiniones personales y que me han servido para progresar tanto financiera como personalmente, debido a que es mi deseo poder tener una mejor calidad de vida, y estoy seguro que tanto la administración del  tiempo como del dinero son factores increíblemente importantes para lograr una vida satisfactoria y que nos permita, a la larga, hacer cosas más interesantes con ella.

Antes de comenzar a explayar mis pensamientos quisiera comentar algunos puntos importantes que deben quedar claros para entender esta idea y que, con base en estos, se estarán justificando los siguientes párrafos.

  • Las tarjetas de crédito son instrumento financiero de pago. Esto quiere decir básicamente, que es una herramienta que la institución bancaria otorga a las personas para administrar los gastos, presta su dinero para que realices desembolsos de dinero de una manera más sencilla y segura
  • Una tarjeta de crédito no tiene dinero. Es más, una tarjeta de crédito, lo que en esencia posee es Deuda, que tú al aprovechar esta herramienta adquieres para que después de un periodo, puedas responsabilizarte de ella y reembolsar el dinero que el banco te prestó para lo que sea que hayas comprado. En pocas palabras la tarjeta es la puerta de entrada para que tú uses el dinero de otra persona y en un periodo determinado se lo termines regresando
  • El crédito siempre es limitado. A menos de que tus cuentas bancarias sean tan grandes que puedas hacer tu propio banco, a la mayoría de las personas se les otorga crédito con un tope, este tope dependerá de cuanto confía el banco en ti

Pues bien, una vez aclarado esto, voy a explicar cómo se asemeja tu tarjeta de crédito a tu vida diaria.

Tú tarjeta de crédito debe tener un objetivo para su existencia

Es tan importante que tengas bien planeado para que ocuparás tu tarjeta, ya que de eso depende el éxito que tendrás en los siguientes días, meses y años con tu nuevo historial crediticio. Tanto si es para algún pago recurrente que implementaras, como si lo es para comprar algún artículo o bien que vas a adquirir a plazos y usar sus beneficios en ocasiones especiales, deberás tener presente siempre por qué motivo solicitaste la tarjeta y abstenerte de hacer más de lo que necesites con ella.

Así como en la vida tenemos la oportunidad de elegir qué queremos hacer de nuestras vidas, qué deseamos obtener y hasta donde queremos llegar; mientras más anticipada sea nuestra planeación, más tiempo tendremos para programar nuestras metas y objetivos. Estar conscientes de qué decisiones nos acercan más y cuales nos retrasan o desvían de nuestro ideal es vital para no incurrir en excesos ni en culpabilidades.

La tarjeta de crédito requiere disciplina

Esto va de la mano con el punto anterior, ya que no sirve de nada tener un plan si no lo vamos a ejecutar al pie de la letra, recuerda, la virtud de la disciplina a largo plazo nos deja recompensas mucho más grandes que adquirir satisfacción inmediata, apegarte lo mejor posible a tu plan y minimizar las tentaciones y los ofertas de último momento te dotará, además de seguridad financiera, de un razonamiento más analítico y mesurado para determinar qué cosas realmente necesitas y cuales puedes dejar para otro momento.

Ponderar situaciones y tareas en la vida diaria es una gran cualidad en una persona, ya que, generalmente nos dejamos llevar por las cosas urgentes y dejamos otras más importantes a un lado, y aunque en el momento no lo parezca, lo más probable es que las cosas que al final hacemos, realmente no representan un impacto positivo tan contundente, haciéndonos perder constancia que nos costara volver a tomar en el futuro.

Personalmente, considero que la disciplina es un tema muy controversial, ya que por un lado cumplimos con nuestros objetivos, pero al mismo tiempo requerimos de sacrificios que en varias ocasiones nos cuesta trabajo tomar; lamentablemente, los dividendos que se generan de una vida disciplinada se cobran al final del camino; pero realmente vale mucho la pena poder cobrar esa recompensa.

La tarjeta de crédito puede llegar a saturarse

Mientras los días pasan con una tarjeta, vas adquiriendo más experiencia y empiezas a controlar de una mejor forma los gastos que haces, o no. Esta decisiones de cómo usar tu límite de crédito van a determinar que tanta libertad tendrás para hacer después una compra adicional.

En otras palabras, puedes ser una persona que acumule pagos de compras a lo largo de tu periodo que al final haciendo la suma de ellos te dejen con un rango de crédito muy reducido, que no te va a permitir hacer alguna otra compra que se te antoje, te quita libertad.

Si bien es cierto que dependes de la capacidad otorgada para endeudarte en una línea de crédito, eso no implica que no tengas un “campo de acción amplio” (en teoría tenemos un límite acorde a nuestra capacidad de pago), Si tu tarjeta todos los periodos se encuentra saturada, indica que tiendes a “llenar” espacios incluso en cosas que podrías dejar pasar o que realmente no necesitas.

En la vida te puede ocurrir lo mismo con tu tiempo. En un principio quieres hacer muchas cosas, aprender cosas, estar con tus amigos, estar en forma, trabajar, tomar cursos; sin embargo, si quieres encajar todas esas tareas en tu agenda, en algún momento vas a sentir que tus actividades te ahorcan debido a que el tiempo libre que te dejan para todo lo demás ya es inexistente, produciéndote cierta frustración que te conducirán irremediablemente a fallar en alguna actividad que está programada.

En mi opinión, creo que sí somos capaces de realizar todo lo que tengamos en mente, pero programando de una forma amigable, es decir “no saturando nuestra tarjeta”. Nuestro tiempo es el crédito que tiene nuestra vida para permitirnos realizar actividades, un día completamente lleno de tareas, considero que no es sano, así como tampoco lo es una tarjeta saturada cada periodo.

Por eso, si, haz tus planes y agenda actividades recurrentes, pero siempre deja un espacio para cosas que no estén contempladas y que te puedan parecer interesantes, quien sabe ¡A la mejor un día te topas con la desdicha de no poder “pagar” todos tus compromisos!

La tarjeta de crédito tiene su propia unidad de medida

Así como la longitud se mide por distancias, nuestra capacidad en la tarjeta de crédito se mide por montos, es así como nos han enseñado a medir la capacidad que tenemos para usar nuestro plástico y que entre más la usemos más tendremos que pagar al final; sin embargo, si nos atrevemos a ver las cosas de un modo diferente, podremos tener otras referencias en cuanto a la utilización y medición de nuestro límite crediticio. Podemos crear una oportunidad de administrar nuestro presupuesto adquiriendo las responsabilidades más simbólicas en nuestra tarjeta y pagar las menos importantes a través de otra forma de pago o posponiendo su compra.

No todo lo tenemos que comprar a través del crédito, y por supuesto, no siempre debemos comprar todo lo que deseemos al momento. Así como las experiencias que tenemos a lo largo de nuestra vida, nosotros podemos elegir qué tomar y qué no, una vez más, nos vemos en la tarea de pensar diferente y olvidar “ocupar” todo nuestro tiempo disponible, que es como muchas veces medimos nuestro día, y en vez de eso, dejarnos llevar por el valor de nuestras experiencias, ya que al final, estas son las únicas situaciones que “enriquecerán” a nuestro tiempo.

Además ten en cuenta que hay oportunidades que se deben tomar en el momento, ya que si no, podemos nunca volver a verla, o quizá el tiempo en el que nos animemos a hacerlo ya no sea el adecuado o las circunstancias ya hayan cambiado. ¡Por eso es tan importante no saturar ni tu vida, ni tu tarjeta!

Mi consejo es, si tu corazón late, te da buena vibra y en general sientes emociones positivas, es un buen indicio en tomar la experiencia y dejar que la vida se llene de alegría.

Al final somos un reflejo de nuestras posesiones

Puedo concluir diciendo que las cosas se parecen a su dueño, las ideas, valores y hábitos, se transmiten a nuestras compras e indudablemente, el resultado de tus decisiones se va a notar en todo lo que te pertenece, desde la ropa, hasta la administración de tus recursos.

Si bien es cierto que seguir un plan, ser disciplinado, y contenerse al instinto consumidor que la mercadotecnia difunde a través de los medios de comunicación es bueno, nosotros siempre tendremos el control sobre nuestras acciones.

¿Tienes alguna otra semejanza en relación a este tema? En verdad me gustaría saber tu opinión!

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